LA NUEVA OLA - ALMA DEL PUEBLO

Por: Gabriel Sepúlveda

 

Hace cosas de poco tiempo hemos comenzado a sufrir la partida de muchos cantantes de nuestra querida y recordada Nueva Ola. Aquellos que nos dieron la alegría de transitar por la vida un poquito más alegres, más contentos.

La historia nos remonta a aquel año 1959, cuando Peter Rock y Nadia Milton le dan un giro enorme, un profundo cambio a la música que existía en nuestros receptores hasta ese entonces, con cantantes norteamericanos y crean el movimiento que pasaría a llamarse genéricamente LA NUEVA OLA. Peter graba un tema que era el reciente éxito en USA de Elvis Presley, 'NENA NO ME IMPORTA', mientras que Nadia comienza a imponer 'MOMENTOS MARAVILLOSOS', con sonido y estilo netamente norteamericano, aquello llama la atención de la juventud chilena que abría sus brazos para recibir aquello que estaba naciendo, nuestros criollos artistas estaban en el zenit de la popularidad.

Eran otros tiempos, la juventud buscaba una manera de emancipación, de escape a las formalidades que hasta ese entonces, se basaban en muchas reglas para la convivencia. Surgen así los coléricos y las calcetineras, los jóvenes que querían cambiar el mundo, las costumbres, las cosas. En este hermoso tiempo de cultura distinta había libertad para fumar aquellos primeros cigarrillos de la época: Ópera, Captain, Flag, Richmond, Baracoa, Premier, Particulares, Cabañas, Liberty, nos queríamos sentir mayores y el cigarrillo ayudaba, por último para la actitud del colérico, que se veía reflejado en aquel legado que nos dejara James Dean, de corta vida pero de poderosa imagen, algo como lo ha sido tambien Marilyn Monroe.

Éramos soñadores, practicábamos mucho deporte y nos gustaba leer: desde un Peneca, Barrabases, Condorito, Estadio, Gol y Gol, Rosita, Patoruzo, Flash, Vea, Ecrán, Mi vida, Cine amor, Rincón Juvenil, Ritmo hasta la poesía de la Mistral, Neruda, Oscar Castro, Pablo de Roca o la literatura de Nicomedes Guzmán, con La sangre y la esperanza, Baldomero Lillo, Manuel Rojas con su Punta de rieles o aquel hermoso libro de Jorge Délano (Coke), aparecido por el año 1964 Botica de turnio.

Teníamos tiempo para leer, para escribir poesía, para ir al cine, masticábamos mejor la vida. Tal vez el Rocanrol y el Twist ayudaban bastante. Fuimos una generación espontánea, parida en el afecto y en el legado cultural que nos dejaron nuestros antecesores, nuestros padres y abuelos. Atrás quedan los ecos de aquellos tiempos, de la otra radiotelefonía que se hacía a pulso, con pasión, vocación, conocimiento y talento, con la que crecimos, aquella que nos hizo querer lo nuestro y a nuestros cantantes y quiero detenerme aquí para rendir este pequeño y modesto recuerdo de homenaje a aquellos cantantes que como dije al comienzo, se nos han ido, arrancándonos del alma el dolor más desgarrador, como si el que hubiera partido fuese un hermano. Los nombro: SERGIO INOSTROZA, el querido Checho, se nos fue viviendo tan lejos de su querida tierra y así tan deprisa, todavía era joven. También CARLOS GONZÁLEZ, el versátil artista, LALO VALENZUELA el flaco del Caramelo de menta, KARL MARTIN, el amigo de aquel gran éxito Volverás con el sol, RAFAEL PALACIOS, el chico Palacios, cantante de Los Blue Splendor, KIKU SUSUKI, de la canción La chica de Tokio, ARTURO MILLÁN, PETER VERA, LUCIANO GALLEGUILLOS, ROSAMEL ARAYA, LORENZO VALDERRAMA, RAMÓN AGUILERA, MONIQUE GARBÓ y otros que se me escapan, pero que han formado parte de nuestra vidas, las que se han visto resentidas con tanta pena.

DIOS podrá formar hoy un gran coro celestial con estos hermosos ángeles, que allá en los cielos se codearán seguramente con lo más granado de la época sesentera: Elvis Presley, John Lennon, Dean Reed, Jackie Wilson, Patsy Cline, Johnny Ray, Sergio Murilo, Manolo Muñoz, Eduardo Franco o Dean Martin y formarán una enorme familia de la música, para que cuando nos toque viajar a nosotros, podamos disfrutar en un palco de sus incomparables talentos. Dios nos permita entrar a su jardín, haremos méritos cada día y si ello ocurre, podremos estrecharles sus manos o fundirnos en un abrazo.


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